Simplicidad y brevedad: 2 componentes del mismo viaje

CASTELLANO | EUSKARA


“La simplicidad es la mayor de las sofisticaciones”

Para amplificar simplifica

La simplicidad es el deseo inteligente de claridad, de limitarnos a lo esencial. Se trata de conseguir el máximo efecto con los mínimos recursos. Sirve para el uso del lenguaje, los audiovisuales, la puesta en escena,…No es en absoluto sencilla. Es muy difícil de conseguirla. Hay que trabajar mucho para hacerlo fácil. No confundirla con “simple” ó simplista. Nos obligará a hilar mucho más fino en la formulación del discurso. Dentro de cada libro gordo, hay uno flaco luchando por salir.

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Todo no es importante ni prioritario. Reduce el contenido a lo fundamental, sobre la base del punto clave, la idea o mensaje fundamental:

  • Menos es….más
  • Lo no esencial es ruido
  • Una charla no es buena por la cantidad de ideas que se desarrollan sino por la claridad con que se presentan.
  • La brevedad es una de las grandes virtudes de la comunicación.
  • Al público no se le castiga, se le mima.
  • El público sabe percibir que valoras su tiempo, le respetas y les ahorras energías.
  • El tiempo que dispones y sobretodo la atención del público es limitada.
  • Quién nos escucha no tiene opción a desconectar.
  • Saber terminar a tiempo es una gran virtud.
  • Separa la paja y vete al grano.
  • La brevedad nos obliga a centrarnos en lo esencial, a priorizar.
    Déjale al público con ganas en lugar de empacharle.
  • Es difícil que un discurso breve…sea un mal discurso.

“El gran secreto de aburrir a la gente es contarlo todo”

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Toma la difícil decisión de podar y cortar

Hay poca gente capaz de tomar la decisión de trabajar con muchas ideas para generar buenas ideas, y después de este trabajo, renunciar a una parte del mismo para ofrecer poco y de calidad. Toma una decisión difícil…renuncia a todo lo que sabes, a toda la información que dispones, al ingente material que has trabajado. Sé implacable con las tijeras y poda sin miedo. La obsesión de querer aparecer como expertos, profesionales y hacer ver que sabemos del tema, se convierte en una excesiva cantidad de información, en alargarse y aburrir a la gente. El secreto de aburrir a la gente es contarlo todo.

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En todo caso si es necesario transmitir muchos contenidos es conveniente dividir sesiones largas en minisesiones, y para ello se puede intercalar preguntas al público, generar una discusión, contar una anécdota o una historia, introducir un vídeo,…O incluso hacer descansos breves. Más de 20 minutos hablando sin parar es un límite a tener en cuenta. Es decir buscar maneras de “oxigenar” mi intervención para que el público “respire” y pueda seguir escuchándonos con atención.

 

 “Te escribo esta carta tan larga porque no he tenido tiempo de escribirte una más corta”

G. Bernard Shaw

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