Las metáforas

CASTELLANO | EUSKARA


“Las metáforas sirven para aclarar y grabar las ideas, transmitiendo mejor el mensaje”

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Algo más que un adorno

Es la figura retórica más conocida. La metáfora relaciona un término real con otro imaginario, llamado espejo, con el que establece una semejanza. Muy adecuada para llegar al interior de las personas creando un entorno más apropiado.

El emplear una metáfora no ha de resultar ser un adorno o un mero recreo en la escucha de un discurso. El poder de una metáfora bien sustentada y elegida ha de ser el vehículo que logre una comunicación de mucho mayor alcance en el que emociones, recuerdos y razonamientos sean impacten en el oyente quedando de ese modo una huella en su memoria mucho más duradera que si no se hubiera empleado la metáfora. Ejs: “Pónte las pilas” “Casi toco el cielo con las manos” “Luis es un pozo de sabiduría” “El tiempo es oro” “Miró el examen con lupa”.

Cuando alguien comunica un hecho o una opinión puede no estar llegando a quien le escucha, sobre todo si para éste el mensaje recibido no enlaza con ningún interés o sentimiento que le sea propio. Es posible que esté entendiendo de lo que escucha pero quedará a nivel de la razón y tal vez todo lo que retenga es que el mensaje era lógico e inteligente. Si desea posteriormente acceder al recuerdo tendrá que hacer un esfuerzo mayor. El empleo de metáforas en un discurso añade vías de acceso a la recuperación del contenido además de lograr que la comunicación sea interactiva. Lograr que haya una involucración en dicha comunicación. Lograr una respuesta a lo que se está escuchando, aunque ésta sea silenciosa.

Buenas para aprender y recordar

El oyente no solo habrá recibido la información y a habrá activado muchas zonas de su cerebro (visual, afectivo, recuerdos, deducciones, asociaciones, etc.) sino que lo habrá hecho acompañando este proceso con una sensación de satisfacción por ser capaz de descifrar el mensaje: el mensaje final será suyo. Es él mismo quien ha “destilado” el significado. Es él el que se acaba de “decirse” el contenido del mensaje. Lo importante es que la traslación realizada entre lo que se desea ilustrar, comunicar o reforzar y el contenido de la metáfora se mantenga en un punto medio: no ha de ser demasiado difícil de entender ni demasiado obvio.

Los buenos profesores han ayudado desde siempre a sus alumnos a captar nuevas ideas exponiéndoselas en función de algo que los alumnos hubieran entendido previamente. Tú también puedes aprovecharte de este recurso en tus presentaciones y discursos. Puedes explicar realidades complejas o abstractas en términos de conceptos cotidianos.

Aprendemos algo nuevo descubriendo cómo se relaciona con algo que ya sabemos. Cuanto más clara es la conexión, más fácil y rotundo es el aprendizaje. Ofrecer a la audiencia una conexión es sólo el inicio para enseñar a través de la metáfora, ya que aportan un modelo de pensamiento capaz de generar nuevas percepciones y explicaciones. A todo lo largo de la charla puede uno referirse continuamente a la misma metáfora, enriquecerla y explicar nuevos aspectos de la realidad aludida metafóricamente. Las buenas metáforas son generativas. Las metáforas conectan lo conocido con lo desconocido, lo familiar con lo nuevo.

La analogía o comparación es tipo muy sencillo y útil de metáfora. Las comparaciones ilustran un concepto al demostrar las similitudes. Generalmente contiene la expresión “como” o “igual a”. Por ej. “las historias en las presentaciones son como el aceite de oliva en la cocina” “Su intervención cayó como un jarro de agua fría”.

Para terminar hay muchos tipos de metáforas, se pueden emplear objetos, anécdotas, cuentos, referencias científicas…

“Con la metáfora lo que es problemático o desconocido se asimila a algo próximo o familiar”

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Emmanuel Lizcano