La mirada y las manos

CASTELLANO | EUSKARA


La mirada: expresión, enganche, seguridad…

La mirada engancha, comunica, transmite mucho. Es el recurso que con diferencia, más debemos cuidar. Todo lo demás relacionado con la expresión y las manos vendrá influenciado por la mirada. Utilizar y gestionar bien la mirada marcará todo lo demás. Nos ayudará a naturalizar nuestra presentación. Utilizarla en todo momento y no sólo cuando empezamos a hablar. También antes de empezar a hacerlo. Cuándo te están presentando, en el silencio previo a empezar a hablar,…mira al público. Y después de finalizar continua mirando.

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El contacto visual con el público:

  • Es un excelente medio de conexión
  • Facilita la retroalimentación
  • Aumenta su atención y ayuda a mantener el interés
  • Permite ver, “leer” y “escuchar” sus reacciones y respuestas
  • Podemos enderezar si es preciso y posible, el rumbo de la charla
  • Denota autoridad y confianza, sinceridad y honestidad
  • Percibe que estamos con él, que le tenemos en cuenta
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Al público le gusta que le miren con una imagen abierta, agradable, optimista, sonriente… Abarcar con la mirada toda la sala enfocando las distintas zonas y tratando de individualizar rostros concretos. Cada oyente siente que también te diriges a él personalmente. La mirada nos permite estar atento a la retroalimentación no verbal del público, y poder ir adaptando los contenidos hasta percibir que han recibido el mensaje que les queremos trasladar.

Algunas personas son menos visuales que otras y tienen tendencia a mirar menos a sus interlocutores y al público. De manera consciente deberán trabajar y entrenar más este recurso. Está en juego, evitar la imagen de la inseguridad, la desconfianza, la falta de compromiso,… ¿Nos estará diciendo la verdad?

“Por una mirada, un mundo. El camino más rápido al corazón es una mirada”

Las manos sueltas y libres

Hay que tener cuidado con ellas. ¿Es posible conocer el significado de cada movimiento con las manos y ponerlo en práctica? Sí. ¿Merece la pena hacerlo? Lo dudo, salvo que queramos ser profesionales de la comunicación o nuestro contacto permanente con el público nos lo aconseje. Simplifiquemos las cosas. Vamos a tenerlas sueltas y libres. Las manos son una fuente de expresión extraordinaria. Se moverán solas de forma espontánea si ponemos ganas y entusiasmo. Hablemos con las manos. Soltad las manos y nos seguirán.

Tenemos que evitar situarlas en la espalda, los brazos cruzados, meterlas en los bolsillos, ocultarlas, retorcerlas o frotarlas, señalar a la audiencia con dedo índice, aferrarte al atril… Y tened mucho cuidado con juguetear con los anillos, el reloj, los botones, rascarnos, repiquetear en la mesa… Si “sufrimos” practicando con las manos libres nuestro cerebro lo interiorizará y pronto será nuestro comportamiento natural.

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