La voz: Cuidemos nuestra herramienta (1)

CASTELLANO | EUSKARA


La entonación, el volumen, la claridad en la dicción… son elementos claves del discurso. A través de la voz, transmitimos entusiasmo, sinceridad, seguridad, dominio del tema… y todo lo contrario. La voz es esencial para la profesión de millones de personas. Nuestra voz es tan singular como nuestra huella digital. Es nuestra embajadora en el mundo exterior. Retrata nuestra personalidad y emociones.

Respirar bien, hablar mejor

Aprender a respirar para mejorar nuestra voz, es llevar aire al estómago. Y para ello es fundamental respirar. Respira, respira, respira… y comunicarás. Si queremos dar un salto cualitativo la clave es la respiración diafragmática. Requiere una práctica y entrenamiento especial. Si la voz es tu herramienta de trabajo… Para darle inflexión a la voz, subir y bajar, es preferible utilizar el diafragma y nunca la garganta.

“Si el mensaje viaja en el barco de mi voz, ella navega por el océano de mi respiración”

El diafragma es un músculo situado en la base de la caja torácica, que al expandirse y contraerse, genera un efecto de vacío, empleando la fuerza abdominal para llevar más aire a los pulmones. La respiración abdominal, que emplea el diafragma para respirar y no el pecho, es una de las técnicas respiratorias básicas que nos ayudará a mejorar nuestra respiración, nuestra salud… y nuestra  voz.

1

Lo que ocurre es que de manera natural respiramos por el pecho. Y es difícil naturalizar y utilizar habitualmente esta respiración con el diafragma. Requiere una gran práctica. Salvo que la voz sea algo esencial en nuestra profesión supone un esfuerzo y entrenamiento considerable de manera natural utilizar la respiración diafragmática. Una buena solución intermedia es la velocidad adecuada, las pausas,…y meter  aire suficiente a los pulmones.  Vamos a ser realistas y prácticos y vamos a optimizar nuestra voz con una velocidad adecuada, con pausas y respirando con normalidad. Cuanto más aire metamos a los pulmones mejor.

Naturalidad, fluidez y sosiego

Las palabras deben salir con naturalidad y a un ritmo que nos permita contactar con la audiencia sin que suenen atropelladas. Hablar rápido dificulta la comprensión. Una rapidez excesiva denota nerviosismo en el orador y crea ansiedad en la audiencia. Por el contrario, la lentitud ó parsimonia resta viveza y causa sopor. La expresión hablada debe combinar la fluidez con el sosiego, utilizando las pausas para dar énfasis a algunas frases, para mover a la reflexión o indicar un cambio de tema.

¿Conocemos nuestra propia voz? Tenemos que ser conscientes de la voz que tenemos y que podemos mejorarla. Como hemos comentado en lo relacionado con el lenguaje corporal, una buena fórmula es grabarnos y oírnos, para detectar posibles fallos y en su caso corregirlos. La mejor terapia es practicar y ensayar. La calidad de la voz es esencial.

Anuncios