La voz: Cuidemos nuestra herramienta (2)

CASTELLANO | EUSKARA


Conjugar tono, volumen y velocidad

El auditorio nos debe seguir sin esfuerzo nuestra intervención de principio a fin. Para evitar la monotonía, modificaremos y adaptaremos el tono, la velocidad y el  volumen de la voz. Una buena forma de dar viveza a la palabra consiste en jugar con el volumen, utilizando las subidas y bajadas, dentro de los límites de la audición, y con la velocidad de la expresión hablada. Enfatizar las palabras relevantes confiere autoridad y transmite confianza. Habla con entusiasmo y serás más convincente

Las posibilidades de expresión que ofrece el volumen de voz, con la utilización de todas las gamas posibles, desde el más alto al más sostenido, pueden combinarse con la velocidad y los distintos tonos y producir un buen efecto. Todas las posibles inflexiones de nuestra voz nos permiten dar sentido diferente a una frase ó a una palabra mediante el énfasis con el que la pronunciemos. Entonar bien desbloquea tu lenguaje corporal.

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La monotonía supone la carencia de expresividad vocal, pues tono y volumen son constante, sin que haya diferencia entre palabras, ideas, frases,…Superarla requiere de práctica y entrenamiento conscientes. Es buen ejercicio, ensayar exagerando, ridiculizando, cambiando los tonos y el volumen. Con la ruptura de hábitos se adquiere una insospechada libertad de entonación. Adquirimos flexibilidad. Practica, grábate, escucha…y podrás decir lo que quieras y como quieras.

“Enfatizar no es otra cosa que subrayar lo importante, lo medular, lo que queremos que no pase desapercibido”

Cuidado con la velocidad. Más aún si tenemos algunos problemas de dicción. A la carrera es difícil transmitir un mensaje. Es preferible reducir y priorizar contenidos. Decir menos cosas con más énfasis y rotundidad. Hablar a la velocidad adecuada, con ritmo, además de facilitar la escucha, nos ayudará a pensar lo que vamos a decir con mayor claridad y exactitud. El público no debe hacer un esfuerzo añadido para entendernos. Lo tiene que tener fácil.

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Cuidar la velocidad es compatible con los cambios de ritmo. Con velocidad adecuada, los cambios de ritmo ofrecen un buen contraste. Cambiar de ritmo ayuda a poner melodía a tus palabras. Las pausas y la hacerlo más despacio ayudan a un discurso más coherente y calmado. Disminuye tu estrés y el de la audiencia.

El entusiasmo es la pasión o emoción que se le da a la presentación. Cuando estoy convencido, creo que tengo algo valiosos que comunicar seré entusiasta. El entusiasmo atrae la atención del público y hace que las ideas se recuerden más. La señal más elocuente de entusiasmo es la expresividad vocal, es decir los contrastes de tono, volumen, velocidad.

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