Los debates: control y saber estar (1)

Si para hablar en público, tenemos que preparar nuestra intervención…no digamos cuanto tengamos delante alguien que va a venir preparado a defender sus posiciones. Además de defender una idea o postura, va a haber otras opiniones tan legítimas y tan preparadas como las nuestras.

Cuida tu actitud y comportamiento

Estando clara la importancia de los argumentos, cuidemos nuestro comportamiento o actitud. Es decir defender nuestros derechos, ideas y posiciones, en un entorno de respeto a los de los demás. Y ello es compatible con saber decir “no”, cambiar de opinión, exigir o reclamar lo que en justicia se nos debe y no aceptar imposiciones. Es firmeza y serenidad, energía y educación.

Las críticas hay que hacerlas con elegancia y sutileza, para que la audiencia saque sus propias conclusiones. Mejor si son positivas, de futuro y planteando soluciones. Como la cantidad de sal en las ensaladas, las críticas deben ser las justas. Si nos pasamos hay que tirar el plato a la basura.

El público ya sacará sus propias conclusiones. El objetivo es que el público comparta los sentimientos, pero que vea que la mente guía al corazón. La tranquilidad estudiada es un arma poderosa.

 

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